INTRODUCCION DEL IMPUESTO DE SOCIEDADES

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El impuesto de sociedades es un impuesto que grava los beneficios de las entidades con personalidad jurídica.  Es un impuesto que nace de la contabilidad de la empresa.

Son sujetos pasivos de este impuesto la sociedades mercantiles con personalidad jurídica (sociedades limitadas, anónimas, sean laborales o no), las cooperativas, las uniones temporales de empresas, los fodos de pensiones, etc.  No son sujetos de este impuesto las comunidades de bienes (no son personas jurídicas), ni las herencias yacentes, ni las sociedades civiles, tengan personalidad jurídica o no.

La mecánica de este impuesto es la siguiente: se realiza la contabilidad por partida doble de la entidad, y se refleja en el impuesto.  A los beneficios, se le aumentan el pago del propio impuesto de sociedades si lo hubiera, así como los pagos de gastos no deducibles fiscalmente, como pueden ser los pagos de multas, y ello nos dará la base imponible del impuesto, se le aplica el porcentaje correspondiente, y tenemos la cuota, de la que deducimos desgravaciones y pagos a cuenta, y listo.

Aunque en el fondo no es tan sencillo, este impuesto se calcula básicamente así.  Es un impuesto que para entenderlo hay que tener dominio de la contabilidad.

Tenemos que tener en cuenta que la contabilidad mercantil que llevamos en el ordenador, no tiene por que ser igual que la contabilidad fiscal.  Por ejemplo, si a un vehículo de la empresa le ponen una multa, tendremos que contabilizar la salida del banco, y anotar el gasto de la multa.  Sin embargo, ese gasto no es fiscalmente deducible.  Para solucionar estas cosas, el formulario del impuesto de sociedades tiene una página de ajustes extracontables, destinada a que la contabilidad mercantil de como resultado la base imponible fiscal del impuesto.

También es importante tener en cuenta lo que son las operaciones vinculadas, y las relaciones de la empresa con aquellas del grupo.